La nueva regulación de acceso a las redes eléctricas se olvida de la industria

acceso redes transporte y distribucion electrica

A veces en la vida las cosas cambian para seguir igual. Y esta, me temo, es la tentación de la época en que vivimos. Cuando has tirado la moneda al aire 500 veces y 500 veces ha salido cara, algo pasa. ¿No les parece?

El Real Decreto 1183/2020, de 29 de diciembre, de acceso y conexión a las redes de transporte y distribución de energía eléctrica, es una de las normas más importantes publicadas por este Gobierno en esta materia. Sin embargo, ha pasado casi desapercibido. Hay novedades, pero también grandes olvidos.

“La conexión a la red de un elevado contingente de generación de origen renovable de manera eficiente para el sistema exige que, en numerosas ocasiones, instalaciones de distintos titulares deban compartir una misma infraestructura de evacuación”. Así lo indica el reciente Real Decreto 1183/2020, relativo a las condiciones que se ha de cumplir para acceder y conectarnos a las redes de transporte y distribución de electricidad, a la manera o forma en que los generadores/productores pueden conectarse a la red.

Por eso sorprende que lo que es muy bueno, excelente cabría puntualizar, para los generadores/productores que comparten una misma infraestructura de red, no se extienda a otros actores del mercado. Personalmente había depositado grandes expectativas en torno a un cambio más profundo en la posición del consumidor y, en particular, del consumidor industrial. Sin embargo, no se le ofrece la oportunidad de aportar activamente a la eficiencia del sistema. Es posible que me confunda, pero también es posible que no.

 

Rentabilidad de las infraestructuras

Las compañías de transporte y distribución absorben (por decirlo de forma afable) los activos que en extensión de redes sufragan promotores/consumidores (tal como se determina en el RD 1048/2013) y los incluyen en sus balances. Sobre estos activos que les han cedido (regalado) recibirán posteriormente una retribución recurrente que fijará el Ministerio, básicamente por su explotación y mantenimiento.

Huelga decir que el interés económico de estas compañías se sustenta, sobre todo, en el crecimiento de estos activos, que simultáneamente les permite aumentar su patrimonio y los ingresos regulados recurrentes, estos últimos por los servicios que prestan con los activos cedidos y los que no.

En el RD 1047/2013 y en el RD 1048/2013 quedan establecidos, entre otros, los crecimientos máximos de las redes de transporte y distribución. Estas normas limitan al 0,065% del PIB y al 0,13% del PIB, respectivamente, los crecimientos de las redes con derecho a retribución.

Por tanto, no resulta sorprendente asistir a conferencias en las que las compañías con el negocio de redes piden la supresión de estos máximos, justificándolo en la perentoria necesidad de permitir la evacuación de la generación eléctrica libre de CO2.

 

Gestión de la demanda

Otra forma en la que se justifican estas empresas se refiere a cómo se debe entender y tratar a la demanda. Así, cuando la demanda crezca, lo normal es que también lo hagan las redes. No obstante, el crecimiento de las redes será tanto mayor cuanto más crezca la punta de demanda. Por eso a estas empresas les viene muy bien que se utilice lo menos posible el concepto de gestión de la demanda. Porque, en último término, la gestión de demanda pretende aprovechar al máximo la infraestructura existente, desplazando, por ejemplo, la curva de consumo a aquellos periodos, del día y del año, en que la red está infrautilizada.

 

¿Crecimiento u optimización?

Estas empresas vienen trasladando, en todos los foros en los que tienen ocasión, la imperiosa necesidad de construir redes para desplegar el vehículo eléctrico, para absorber la generación libre de CO2, y cuando proceda, para atender la demanda en las debidas condiciones de calidad, seguridad y regularidad. Hay que electrificar las sociedades del futuro. ¿Les suena? A mí sí.

Pero quien tiene la responsabilidad de regular con la vista puesta en el interés general debiera, en mi opinión, explorar las propuestas y necesidades de otros sujetos del sector eléctrico, como los consumidores y, más concretamente, los consumidores industriales.

La posibilidad de que estos puedan agruparse para compartir un punto frontera de la red y las inversiones de interconexión, igual que lo hacen los generadores/productores, supondría corregir el actual trato objetivamente discriminatorio y, adicionalmente, abrir la regulación a que puedan crearse comunidades de energía compartiendo activos de generación y de interconexión.

No es menos importante escuchar soluciones tarifarias que bonifiquen a las industrias por laminar su demanda, ya que en último término se trata de aprovechar la capacidad ociosa de las redes. O modelos de bonificación por consumo contrapunta en los peajes y cargos, cumpliendo una serie de requisitos para evitar la picaresca. Nada de esto ha sido siquiera considerado.

Estos mecanismos que pueden desplegar los consumidores industriales benefician al Sistema. Implican una reducción de las inversiones en redes, en la medida en que una parte de la demanda se traslada a los periodos ociosos. Por añadidura, el incremento de la demanda en las horas de bajo consumo favorece la regulación de tensión y podría repensarse la necesidad de castigar a los consumidores industriales por la exportación de reactiva en el periodo P6.

En medio de quienes desempeñan las funciones propias del negocio de redes, de los generadores que sólo producen en punta, de la operación del Sistema y la actividad de Transporte o de la obligación del Legislador de mantener la sostenibilidad económica del Sistema, el agregador energético, y más cuando éste es independiente, tiene la obligación de proponer mejoras en relación a los recursos distribuidos.

Y para terminar, no se me ocurre mejor comentario para cerrar este artículo de opinión sobre el Real Decreto aprobado que la respuesta de mi buen amigo Luis cuando le preguntan por las Navidades: «Igual que siempre, pero con langostinos».

 

¿Energía e Industria se darán la mano en la recuperación de la COVID-19?

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Para no herir susceptibilidades, podría decirse que no es arriesgado aventurar que la política industrial y la energética no han ido de la mano en las tres últimas décadas. Bueno, para ser sinceros, de arriesgado no tiene nada.

El establecimiento de políticas diferentes en energía e industria, cumpliendo y quizá mejorando las exigencias en relación con los compromisos con el clima para la primera, y con un objetivo central de racionalización para la reducción de costes en la segunda, es una labor que queda por hacer. Aportar soluciones, que buscan, en último término, la equidad entre los diferentes agentes que interactúan en los sectores de la energía.

El momento actual es de enormes incertidumbres, relacionadas con el cambio de época en que estamos inmersos. El abanico de preguntas es muy extenso, pero quizá el problema esté en que seamos capaces de hacer las correctas.

 

Energía limpia para Europa

En materia de energía, la aprobación del llamado Paquete de Invierno de la Unión Europea cuyo eslogan, Energía Limpia para todos los europeos, muestra claramente el espíritu e intenciones de la Unión. El comienzo de los preparativos para acometer la cuarta fase correspondiente al periodo 2021-2030, relativo al Régimen de Comercio de los Derechos de Emisión, que probablemente será más restrictivo reduciendo el volumen a razón del 2,2% anual, de modo que las subastas de derechos y su asignación gratuita se verán alteradas. La posible y deseable reforma fiscal relativa a energía y medioambiente, que determine de forma clara e inequívoca las competencias entre las administraciones locales, autonómicas y central, reduciendo el menú de impuestos que existe y ordenando racionalmente los mismos. Y en cuanto al uso industrial se refiere, el papel que el gas y la electricidad van a representar en el aprovisionamiento energético en las dos próximas décadas.

En buena medida, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), cuyo desarrollo se prevé en el periodo 2021-2030, responde a alguno de los interrogantes planteados. Además, define los objetivos de los que presumiblemente se conviertan en los ejes de la transición energética; la movilidad que elimine sistemáticamente los combustibles fósiles, la eficiencia energética y la integración de las energías renovables en el sistema. Tres pilares del desarrollo energético que necesitan de modelos simultáneos y adecuados para una electrificación intensiva de la sociedad.

Lo descrito hasta aquí parece que se resumirá en el futuro inmediato a través de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el desarrollo del ya mencionado PNIEC y la publicación de los documentos correspondientes a la Estrategia de Transición Justa. Y, en medio de todo esto, nos está pasando por encima una epidemia. Deberemos añadir pues, a la incertidumbre propia del cambio de época, el peso de una crisis económica que puede dejar a la que se produjo en 2008 en un sencillo juego de niños.

 

Renacimiento de la industria europea

Se echa de menos retomar políticas que fomenten la industria. En enero de 2014 la Comisión Europea presentó un documento titulado Por un renacimiento industrial europeo. En él se proponía elevar el peso de la industria en Europa a un 20%/PIB para el año en el que estamos (en España el último dato nos sitúa en el entorno del 16%). En relación con la energía, se indicaba lo siguiente:

  • …la Comisión reconoce la importancia de los precios de la energía para la competitividad industrial. Los precios de la energía para la industria europea son muy superiores a los de los principales competidores: los precios de la energía eléctrica son dos veces más altos (…). Los precios del gas son entre tres y cuatro veces superiores…
  • La seguridad del suministro energético es fundamental para todas las industrias. La (…) necesidad de reducir la dependencia de energía procedente de fuentes inestables y poco fiables…

A poco que se conozca el sector, no debe sorprender a nadie que, en relación con la energía, estemos en una posición que ya quisieran para sí otros socios de la Unión Europea. Las dos tecnologías de generación renovable consolidadas, la eólica y la fotovoltaica, difícilmente pueden integrarse mejor que en un país como el nuestro. En efecto, estamos en condiciones de garantizar la trinidad de la energía. Que sea barata, que sea segura y que sea inagotable. Si no bastase con esto, su producción está exenta de emisiones de gases de efecto invernadero.

Lo venimos repitiendo hace tiempo, a modo de eslogan: “España puede convertirse en la Arabia Saudita de la Unión Europea”. Respecto a los precios de la energía, nos encaminamos hacia eso. Cuestión diferente es el modelo de redes que tenemos. Pero también en este caso desde la Plataforma Energética, de la que formamos parte, pretendemos trasladar soluciones para que la industria obtenga precios finales por el suministro completo de electricidad por debajo de los que tienen nuestros competidores.

 

Reactivación en positivo

En infraestructuras y capital humano, algo tendremos que decir. Y es que somos un país en el que tenemos 46 puertos gestionados por 28 Autoridades Portuarias, por los que pasan cerca del 60% de las exportaciones y el 85% de las importaciones; un total de 46 aeropuertos de los que se encarga el mayor operador aeroportuario del planeta; una red ferroviario de Alta Velocidad que alcanza los 3.400 kilómetros; una red desplegada en 15.000 kilómetros con vías de gran capacidad, autopistas y autovías, que nos coloca en la actualidad a la cabeza de Europa y terceros del mundo, sólo superados por EEUU y China. En este curso académico hay 23.000 alumnos más matriculados en formación profesional, llegando a los 860.000, lo que supone que en la última década el número de chicos y chicas que han elegido esta educación haya crecido casi un 80%. Disponemos de 97 Universidades desplegadas por toda la geografía y así podríamos seguir, para intentar acreditar que mimbres, lo que se dice mimbres, para abordar con garantías un plan ambicioso para reindustrializar este país, parece que tenemos. Estamos listos para dar el paso.

También resulta evidente, dada la inédita situación que atravesamos, la oportunidad de replantearnos. La clave está en cómo enfoquemos el gran esfuerzo que vamos a tener que realizar para reflotar nuestra economía. La industria manufacturera está en la base de la creación. Por ello, se requiere un Plan Nacional Integrado de Energía e Industria (PNIEI) que, por ser transversal, necesita un enfoque multidisciplinar y mucha creatividad para su elaboración. Y, a la vez, enormes dosis de realidad y pragmatismo para llevarlo a la práctica.

El futuro está por inventar.

 

 

 

 

 

 

 

El autoconsumo eléctrico requiere explicación detallada

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El pasado 7 de noviembre se publicaba en ‘Heraldo de Aragón’ una carta al director titulada ‘Los excedentes de los paneles solares’. Nuestro gerente, Ramón López reacciona a sus inquietudes a través de este artículo, publicado en el mismo diario, con fecha 3 de diciembre. En su opinión, es necesario plantear a los consumidores la realidad en toda su extensión y con total claridad, para que, bien informados, tomen las decisiones que consideren oportunas. Transcribimos a continuación el artículo completo.

 

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Artículo publicado en la edición de papel del diario ‘Heraldo de Aragón’ (3 de diciembre de 2019).

 

Las expectativas que muchos consumidores de electricidad han depositado en el despliegue del autoconsumo son muy elevadas. El sector de las renovables y la administración han informado, sin explicar demasiado bien. Y es que no han tenido en cuenta que se trata de un sector que no entienden la mayor parte de los consumidores que acuden a él.

Muestra del grado de desconocimiento al que nos referimos es esta nota de prensa, publicada por el Panel de Hogares de la CNMC el pasado 15 de noviembre: «Tres de cada cuatro hogares españoles desconocen la diferencia entre mercado libre y regulado del sector energético. Además, más de seis de cada diez tampoco son capaces de responder qué tipo de suministro tienen contratado».

Por eso, habría que ser muy cuidadoso y la cautela debería marcar el rumbo que guiara a los agentes que participan y desarrollan sus negocios en las renovables.

Tampoco ayudan las opiniones que vienen publicando algunos expertos. Por ejemplo, esta declaración de José María de la Fuente, presidente de Agremia (Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía), en el El País, el pasado 23 de abril: «Las cubiertas de los edificios deben dejar de ser superficies improductivas para generar un abastecimiento energético casi gratuito a las comunidades de propietarios. Es cierto que instalar placas fotovoltaicas requiere una inversión inicial, pero si las instalaciones se mantienen en buen estado de uso, los retornos llegan a los pocos años».

 

De aquellos polvos, estos lodos

Y de aquellos polvos, estos lodos. Así, el 7 de noviembre leemos en el Heraldo de Aragón, en la sección de Cartas al Director, la misiva de D. Ramón Isla Climente. La titula, con muy buen criterio, “Los excedentes de los paneles solares”. En ese escrito explica su sorpresa ante las trabas, requerimientos y dudas legales que ha descubierto tras realizar una pequeña instalación fotovoltaica en su casa.

 

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‘Los excedentes de los paneles solares’. Carta al Director publicada en ‘Heraldo de Aragón’ (7 de noviembre de 2019).

 

Más que sorprendernos las quejas que plantea el señor Isla, nos llama la atención el tiempo que se ha tardado en trasladar el disgusto de quienes, confiando en la información relativa a la fotovoltaica, están ahora defraudados. Y, lo que es peor, han pagado de su propio bolsillo tener un problema.

A estas alturas, quién le explica al señor Isla la verdad sobre la fotovoltaica sin que desconfíe. Y es que, habiendo contratado la instalación y estudiado el asunto en profundidad, se encuentra donde se encuentra.

Se anuncia ya la próxima publicación del desarrollo reglamentario que queda pendiente y que debe aterrizar la gestión de los excedentes y su compensación. Hasta entonces, y también después, lo venimos diciendo desde hace tiempo: la extensión de las redes de confianza depende de todos los que trabajamos en el sector energético. Quienes, por su forma de hacer, debilitan estas redes hacen un muy flaco favor al sector de la energía

La integración de las renovables necesita de una explicación detallada a los consumidores. Solo así, con los datos en la mano, sin juicios de valor y comprendiendo el asunto en toda su extensión, pueden tomar las decisiones que crean oportunas haciendo uso de la libertad que tienen. Esa libertad se ve coartada en la medida en que la información que reciban sea parcial, incorrecta o intencionadamente sesgada.

 

Cuando las propuestas fotovoltaicas resultan chiripitifláuticas

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Los números de la electricidad producida por tecnología fotovoltaica son en apariencia imbatibles. Sin embargo, quienes tenemos memoria recordamos la trayectoria del despliegue de esta tecnología en España y los problemas que ha ocasionado. Conviene recordarlo, básicamente, para que no nos vuelva a ocurrir algo parecido.

Allá por el año 2006 ‘expertos’ en energía recorrieron la geografía española vendiendo instalaciones fotovoltaicas a los consumidores. En esa época las primas que recibían estas instalaciones justificaban la inversión, pues los periodos de retorno eran muy rápidos. De esta forma, ‘nos ‘garantizaban’, BOE en mano (‘es la palabra del Estado’, decían), que obtendríamos una renta ‘vitalicia’ y ¡sin trabajar! Después de la rueda, parecía ser el mayor avance de la humanidad.

Huelga decir cómo acabó. Pero no estaría de más hacer el esfuerzo de buscar e identificar a aquellos expertos que nos aconsejaron la inversión. Si alguno de ellos sobrevivió a la crisis de confianza, fue echando la culpa de todo al Estado, en exclusiva. Y a nadie más.

 

¿Nos toman por tontos?

Aquellos son los mismos que ahora nos transmiten que las cosas han cambiado y que, por tanto, ya no existe dificultad alguna para emprender estas inversiones. Entre ellos las asociaciones y lobbies que defienden los intereses del sector de renovables. Entre artículos especializados y conferencias sobre autoconsumo, muchas veces nos da la impresión de que se nos trata como a los niños en Barrio Sésamo.

Porque es cierto que ahora es distinto. Pero no por la última norma publicada. Lo que reduce la incertidumbre es que en 2019 la política energética la marca Bruselas. Puede cambiar el signo político del Gobierno de España, pero estamos inmersos en la transición energética europea.

Otro aspecto que diferencia el contexto actual del de 2006 es que las renovables ya no necesitan primas: la tecnología ha evolucionado. Los materiales son más eficientes y asequibles que entonces. Por eso, la inversión puede ser asumible, siempre que convenga.

 

Decisiones empresariales

Cuesta mucho trabajo e ilusión enseñar a caminar a una empresa por sí sola, consolidando proyectos, adecuando continuamente los que ya existen y, sobre todo, intentando con medios, trabajo y talento adelantarse a la realidad para dar soluciones diferentes a las de tu competencia.

Incluso cuando las cosas no salen como teníamos previsto, se hace buena esa frase que nos dice que ‘no podremos hacer lo que queramos, pero al menos, no tendremos que hacer lo que no queramos’ que, dicho sea de paso, no es poco.

Por eso, cuando se trata de decisiones de inversión importantes y no vinculadas directamente al objeto de nuestra empresa, conviene ser prudente y hacerse las preguntas adecuadas para aclarar esta situación y, también, para que no nos tomen por tontos…

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LO QUE SIGUE ES CONTENIDO EXCLUSIVO PARA CLIENTES DE GRUPO ASE

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Estas son las preguntas pertinentes

  • Si instalo en el tejado de mi fábrica placas fotovoltaicas… ¿cuánto me voy a ahorrar?

La respuesta a esta pregunta supone que quien nos la responda debe tener la información relativa al precio que el suministro de electricidad tendrá en el futuro. O, dicho de otra forma, debe adivinar el precio de la electricidad en los próximos 20 años. Genial. ¿Y eso cómo se hace?, porque una cosa es hacer un estudio de prospección y otra muy diferente adivinar el futuro.

Por eso, debiera de sonarnos muy extraño que alguien nos visite dándonos ahorros en el suministro de electricidad. Y, por tanto, determinando el VAN y la TIR de la inversión. No, no es adecuado ni serio plantear al cliente la justificación de la instalación de esta forma.

  • Si instalo en el tejado de mi fábrica placas fotovoltaicas… ¿qué potencia debe tener la instalación?

En este caso debemos determinar la potencia de la instalación, atendiendo a varios parámetros: la superficie útil, la forma de la curva de carga o de consumo, el periodo de amortización que se irá a utilizar, la tasa de interés, si la financio o no, el tratamiento a dar a los vertidos o excedentes que no consumamos, la gestión que se hará en el futuro con los excedentes, los diferentes ángulos de inclinación respecto a la horizontal del campo solar, etc. Como puede apreciarse, la elección de la potencia óptima de la instalación no es sencilla debido a la multitud de parámetros que han de tenerse en cuenta.

La respuesta es precisamente el quid del problema relativo a la integración de la electricidad fotovoltaica en las instalaciones de consumo que tenemos. Dicho de otra forma, se necesita de un estudio en mayor profundidad (casi una auditoría energética) para determinar la potencia idónea.

 

En Grupo ASE respondemos

Desde Grupo ASE venimos preparando un modelo de integración de fotovoltaica (o cualquier otra tecnología de generación) tanto en las instalaciones de nuestros clientes a nivel individual, como a nivel de grupo o nudo de agregación, de modo que sea posible el intercambio de energía entre los clientes de Grupo ASE mediante la suscripción de contratos de compra-venta entre ellos.

 

Estudio personalizado

La explicación para cada cliente la elaboramos a través de un documento que está pensado para que, de forma objetiva y transparente, nuestros clientes resuelvan cuantas dudas se les presenten para tomar la decisión. Porque la inversión en fotovoltaica para autoconsumo es elevada y a largo plazo.

El documento en cuestión sirve para tomar una decisión informada porque…

• Determina la potencia de la instalación fotovoltaica bajo diferentes supuestos.
• Enseña los precios de generación obtenidos, referidos a parámetros que entendemos.
• Informa de los posibles impactos económicos y medioambientales derivados de la decisión de instalación.
• Dibuja la operación de excedentes en los próximos 25 años de funcionamiento de la instalación.
• Integra la instalación en un sistema de generación eléctrica distribuida interconectado.

Si quieres solicitar la realización de este estudio para tu empresa, ponte en contacto con nosotros a través de este formulario. Te explicaremos las condiciones y su coste.

 

Autoconsumo eléctrico: cuando seas grande, comerás huevos

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La publicación del desarrollo reglamentario del autoconsumo eléctrico ha generado un tsunami de noticias, muchas de ellas confusas. La norma avanza en la introducción de nuevas definiciones y clasificaciones, que nuestro gerente, Ramón López, analiza a continuación. Ahora bien, como explica, no da por resuelto el autoconsumo compartido, dado que no afecta a consumidores industriales. También destaca algunos aspectos macro que no conviene perder de vista.

El Real Decreto relativo al desarrollo reglamentario propio al autoconsumo compartido, RD 244/2019, obedece en cierta medida a la trasposición a la legislación española del artículo 21 de la Directiva (UE) 2018/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo de 11 de diciembre de 2018, relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables. Y, para ello, se soporta básicamente sobre los siguientes conceptos:

Organiza las instalaciones y formas de autoconsumo, dividiendo las instalaciones eléctricas en:

  • Las que no disponen de excedentes energéticos y, por tanto, no vierten a la red.
  • Las que disponen de excedentes energéticos que vierten a la red.

A su vez, las que vierten a la red se clasifican en dos categorías:

  • Tipo a: Aquellas instalaciones de generación cuya forma de producción sea de origen exclusivamente renovable y que, además, no sobrepasen una potencia de 100 kW.
  • Tipo b: El resto. Es decir, instalaciones de autoconsumo con excedentes o vertidos a la red, que no cumplan las condiciones relativas al tipo a.

Autoconsumo colectivo

Extiende el concepto de autoconsumo a más de un único consumidor, expandiendo este derecho al denominado “consumidor asociado”. Este concepto debe delimitarse y para ello se utiliza el relativo a “instalación próxima”, que hace referencia a la proximidad entre las instalaciones de generación y las instalaciones eléctricas de los consumidores asociados.

De esta forma es como se define el derecho que asiste a los consumidores asociados: a través de la definición precisa de los casos en que se trata de instalaciones eléctricas próximas.

Llegados a este punto, no está de más indicar que para los consumidores conectados en alta tensión a tarifas industriales de seis periodos, la publicación de este Real Decreto tiene una influencia prácticamente nula, dado que ni se les menciona.

No es menor la importancia que se le viene dando al autoconsumo compartido en los últimos tiempos. Sin embargo, la implantación de esta forma de abastecimiento energético es muy relativa, y en modo alguno determinante en la consecución de un doble objetivo: la penetración de las energías renovables en el mix de generación y la expansión de las nuevas tecnologías de generación de electricidad libres de CO2, hacia modelos propios de la generación distribuida y el uso de micro-redes.

 

Objetivos europeos ineludibles

Conviene recordar el contexto. La Unión Europea incluye un objetivo vinculante de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. De al menos el 40 % para 2030, con respecto a los valores de las emisiones de 1990: una cuota del 32% dedicada a la penetración de las energías renovables y, también, una muy importante mejora, de entre el 32% y el 33%, en los procesos relativos a la eficiencia energética, bien por sustitución de equipos o por la aplicación de mecanismos relativos a la gestión de demanda.

En este mismo sentido, el momento actual es, no sólo de inseguridad regulatoria, también coincide en el tiempo con la aprobación definitiva de las directivas de energía renovables y eficiencia y con los reglamentos correspondientes a los códigos de red, entre otras regulaciones a nivel europeo.

A nivel español, hemos asistido a la aprobación del RDL 15/2018 que modificó en buena medida el RD 900/2015 y que, a su vez, sirvió como plataforma para el mandato de Reglamento publicado la pasada semana, que llena de artículos la prensa, que se digna dedicar unas líneas a la energía.

No debe minusvalorarse la discusión en torno al documento que en la actualidad se encarga básicamente de establecer las condiciones para el acceso y conexión a la red, dado que modificará previsiblemente el RD 1955/2000 y extenderá los conceptos contenidos en el RD 1048/2013.

La desconfianza, tanto nacional como internacional, en relación a la postura normativa que en el pasado adoptó el Gobierno respecto al desarrollo de las energías renovables, y más concretamente al modelo de integración de instalaciones y producciones de electricidad en el sistema eléctrico nacional, parece reducirse a medida que pasa el tiempo.

Probablemente sea debido, de un lado, a la firme decisión que en su momento se tomó para realizar las subastas de renovables. De otro, y probablemente de mayor calado, a la fortísima reducción de los precios de las tecnologías de generación renovables más extendidas: la eólica terrestre y la fotovoltaica. En cualquier caso, en la actualidad estamos asistiendo a una carrera para ver quién instala más fotovoltaica y eólica terrestre en menos tiempo.

 

El controvertido impuesto al sol

En diciembre de 2016 publicamos un artículo, en el que tratábamos de explicar lo que se dio en llamar el impuesto al sol. Lo dicho entonces no ha sido rebatido por nadie, de modo que no resulta arriesgado refirmarse en él. Aunque los tiempos parecen haber cambiado, los riesgos siguen siendo los mismos, aunque quizá con menor intensidad. En todo caso ser prudentes no está de más, pues todo puede cambiar rápidamente si la coyuntura económica así lo hace.

No perdamos de vista la importancia que ha tenido, en el desarrollo de este tipo de legislación, la grave crisis económica por la que atravesó la economía española y que afectó sobremanera, que no únicamente, al sistema de primas al antiguo régimen especial.

El déficit de tarifa era sencillamente descomunal y la deuda que atenazaba a la tarifa eléctrica obligó al gobierno a una serie de restricciones presupuestarias, parte de las cuales posteriormente se han venido traduciendo en conflictos internacionales. El Gobierno puede enfrentarse a indemnizaciones multimillonarias que pagaremos los contribuyentes, usted y yo.

 

¿Nuevos tiempos?

Pero afortunadamente la vida no se para y en la segunda meta volante de la carrera por la generación distribuida, nos da la impresión de que pasa desapercibido el artículo 22 de la Directiva de Renovables, relativo a las Comunidades de Energías Renovables. Resulta que opinamos que las posibilidades de desarrollo de estas comunidades pueden modificar de forma sistémica el modelo de generación/consumo habitual.

Probablemente los desarrollos tecnológicos y regulatorios serán, además de técnicamente más complicados que el autoconsumo, de mayor calado, en la medida en que el estatus de los consumidores no debe verse alterado por razón de pertenecer o no a una Comunidad de Energías Renovables.

Recuerdo cuando de niño le reclamaba a mi madre algo que a mi me parecía un derecho inalienable, como que me comprase una chuchería. Ella, impertérrita y con el dedo índice levantado, me respondía; cuando seas grande comerás huevos.

¿Habremos llegado los consumidores a la mayoría de edad?

Sean felices.

 

La responsabilidad social de Grupo ASE

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Desde que nació el germen de lo que hoy es Grupo ASE, en 2001, el objetivo de quienes nos embarcamos en el proyecto siempre fue tomar partido y equilibrar las fuerzas del mercado. Dado que la oferta está muy concentrada en muy pocas manos mientras la demanda, en cambio, está muy repartida, nos pusimos en el lado de los consumidores de energía. Más concretamente, de las empresas y el tejido productivo.

Logramos granjearnos la confianza de más y más clientes y, a día de hoy, podemos decir que somos el mayor agregador de demanda eléctrica de España.

El funcionamiento del mercado eléctrico español es muy complejo y, en general, desconocido. Esto implica que aquellas personas que no cuentan con conocimientos técnicos específicos están en inferioridad de condiciones. Y esto incluye a la mayoría de los ciudadanos. De acuerdo a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), siete de cada diez consumidores domésticos ni siquiera sabe si está en el mercado libre o regulado. Y esto tiene consecuencias en su recibo de la luz.

Por otra parte, pese a la recuperación macroeconómica, muchas familias, afectadas por el elevado desempleo y la precariedad laboral, encuentran dificultades para hacer frente a gastos básicos, como el suministro de energía. El envejecimiento de la población lleva también al crecimiento del número de pensionistas. Todas estas personas no están al día de la normativa eléctrica y probablemente, por su desinformación, están pagando más de lo necesario.

Por eso desde Grupo ASE nos planteamos nuestra responsabilidad social como una oportunidad para contribuir a la reducción de desigualdades y a la lucha contra la pobreza energética. Arrojamos luz sobre la factura eléctrica de los hogares y los derechos de los consumidores. Y lo hacemos a través de nuestro principal activo: nuestros empleados, expertos en el sector eléctrico.

 

 

¿Es relevante el recorte en la retribución a redes y renovables?

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Acaba de saltar a la prensa que la CNMC ha emitido un informe en el que propone al Gobierno una reducción de 3.000 millones de euros en la retribución a las redes y a las renovables, cogeneración y residuos para el periodo 2020-2025. Para ello, el órgano regulador sigue la correspondiente metodología de cálculo para cada actividad. De forma tasada, ofrece respuesta a lo que puede considerarse rentabilidad razonable, tal como se determina en la Ley.

El negocio de redes proporciona a las grandes compañías eléctricas españolas unos ingresos nada desdeñables de cara a su cotización bursátil. Es un negocio regulatoriamente complicado. Y en el caso concreto de la distribución, otorga a su titular un dominio sobre los consumidores bastante impúdico.

En nuestra opinión, para desarrollar la generación eléctrica distribuida junto al autoconsumo, la extensión del sistema eléctrico a través de micro-redes, la posibilidad de redes privadas y el desarrollo de servicios asociados a la agrupación de consumidores compartiendo punto frontera, el principal escollo es, precisamente, la actual regulación de las redes eléctricas. En definitiva, se requieren avances que permitan un desarrollo razonable de nuestro sistema eléctrico y que pasan por reducir el poder de la actividad de distribución.

Renovables, cogeneración y residuos son otra cosa. El objetivo que debe alcanzarse, en relación a la producción de electricidad de origen renovable para las dos próximas décadas, sitúa la potencia a instalar en el entorno de los 90.000 MW, lo que supondría que aproximadamente un tercio de la generación total de electricidad será de este tipo.

 

El coste insostenible de las primas

La última apuesta potente por parte de la Administración para impulsar esta generación supuso que el sistema de primas se mostrara claramente insostenible. Los consumidores, a través de la tarifa de acceso, debieron cubrir todos aquellos costes a los que se comprometió el Gobierno de España. Año tras año iban incrementándose, hasta que el déficit de tarifa llegó a unos límites que podían medirse en muchas décimas de PIB. Ocurría lo mismo con la deuda acumulada, cuyo tamaño era sencillamente para poner los pelos de punta.

De aquellos polvos estos lodos. Arbitrajes internacionales han de dirimir si los fondos de inversión tienen o no razón, en relación a las modificaciones legislativas que se realizaron posteriormente, con el objeto de reducir los costes del Sistema (no está tan claro, conforme a la postura de la CE). En el caso de los inversores españoles, estos recortes llegaron y no parece que se hayan atendido sus reclamaciones. Salvo una propuesta regulatoria que acaba de presentarse en el Senado para tratar mejor a los pequeños, con el dinero de todos los consumidores.

Ya hemos hablado de ello anteriormente: tenemos unos sobrecostes millonarios en el sistema eléctrico. Unos relativos a las primas a las renovables, cogeneración y residuos y otros, que no únicos, destinados a pagar intereses y amortización de la titulización de deuda. Es decir, aquello que teníamos que haber pagado en la tarifa de acceso en su momento y no lo hicimos.

Para hablar de justicia, no estaría de más hacerlo en el marco de la responsabilidad intergeneracional. Lo que no paguemos nosotros, generando déficits y financiándolo con deuda, lo pagarán nuestros hijos y nietos, ¿cuál es la razón objetiva?

 

Casi una década inmóviles

En cierta medida, la noticia sobre energía con la que han abierto los periódicos es bastante irrelevante para los consumidores. Al fin y al cabo, se trata de la aplicación de un procedimiento, previamente aprobado por el Ministerio.

Lo que sí interesa, y mucho, es saber qué va a proponer el nuevo equipo energético del Gobierno, más allá de declaraciones a los medios y de alguna que otra foto enseñando su mejor perfil.

Los que estamos en el sector seguimos esperando, después de ocho años, que el gobierno de turno ofrezca soluciones a temas tan candentes como la generación nuclear, el carbón, la planificación de las redes, los nuevos sistemas de gestión de la demanda, los impuestos medioambientales, el autoconsumo, la generación distribuida, la tarifa de acceso, la extensión de micro-redes, la paulatina introducción del coche eléctrico, el almacenamiento de energía eléctrica, los mecanismos de capacidad, etc.

En fin, un sistema en el que los consumidores naveguen sobre la seguridad jurídica no parece una carta a los Reyes Magos demasiado egoísta, toda vez que nos acabamos de enterar de que hay suficiente inteligencia colectiva en el universo político, lo cual dicho de paso, además de esclarecedor es tranquilizador.

Salud.

 

Platón va a tener razón

petroleras mercado eléctrico

Ramón López, gerente de Grupo ASE, analiza en este artículo los movimientos que se están produciendo en el sector energético, tras la irrupción de empresas originalmente petroleras en la comercialización eléctrica. El contexto en que se produce, sus causas y sus consecuencias para los consumidores.

Cuando tratamos de adivinar el futuro, solemos confundir el significado de las señales que la realidad emite con nuestros propios anhelos. Y es que debe de existir, en algún remoto huequecito de nuestro cerebro, algo que nos inclina al optimismo. Siempre, claro está, que entendamos esto como que el futuro que discutimos coincida con el que deseamos.

Y lo anterior se repite también en el sector de la energía, donde las ideas preconcebidas y manoseadas, relativas a que las grandes corporaciones energéticas son indestructibles -el famoso “con la Iglesia hemos dado”- parece que no se cumple. O, al menos, que no es poco, resulta que los que tienen la responsabilidad de la gestión y del manejo de su futuro, no parece que lo tengan nada claro.

Incertidumbre. Esa es la normalidad en los tiempos que corren. Seguramente la misma que hace años o siglos, pero con la diferencia de que podemos acceder a una gran cantidad de información/desinformación.

La operación Repsol-Viesgo no deja demasiadas holguras a las interpretaciones. La primera busca situarse en el sector de la energía como una proveedora multienergía pero, en vez de hacerlo a través de participadas, lo quiere hacer directamente.

De esta forma, pasa a ser competencia directa de su antigua socia, Gas Natural Fenosa por ende, de todas las demás: Endesa, Iberdrola y EDP, las grandes en tamaño del sector eléctrico.

mapa sector electrico petroleras

El mapa queda entretenido, ya que no es de esperar que existan motivos para que no se incremente la competencia, si bien los activos de generación que han cambiado de manos no parecen determinantes. Probablemente la competencia venga del mercado final de electricidad y gas y, como suele ser habitual, se produzcan campañas de precio para atraer a los consumidores a las nuevas marcas comerciales que, por cierto, siguen vendiendo exactamente lo mismo.

Así las cosas, lo que se está produciendo es un traspaso o cambio de titularidad del trozo de tarta que representamos para estas empresas los consumidores que, si no se plasma en que esa tarta sea más grande, o mejor aún, diferente, dejará las cosas en el sector eléctrico y del gas, con el paso del tiempo, de forma igual a como lo están ahora.

industria-petroleo-electricidad

Sin ánimo de adivinar el futuro, tiene toda la pinta de que nos encaminamos a un mercado eléctrico en el que van a competir también las petroleras. Ya ocurrió en el principio de los tiempos, cuando las eléctricas transitaron al sector del gas y la del gas lo hizo al sector eléctrico. Ahora se da un paso más para que quepan las petroleras y las cosas para los proveedores energéticos se complican, debido a que son cada vez más los gigantes que se disputarán el contenido de nuestros bolsillos. El último que ha entrado en el juego ha sido Total, la petrolera francesa.

El proceso de sustitución de los derivados del petróleo por otras energías o vectores energéticos, la mejora de los rendimientos energéticos de las diferentes tecnologías y una cada vez más decidida deriva por parte de los reguladores y autoridades para hacerle la vida difícil a los combustibles fósiles, en un proceso que parece que se va acelerando. Todo ello está obligando a las grandes corporaciones energéticas a adaptarse a los nuevos tiempos al mejor estilo Darwiniano.

 

¿Qué retos enfrenta el Gobierno?

Respetar la veracidad de los datos, afrontar los problemas de la transición energética con la verdad por delante y proponer una regulación, de modo que le toque a cada cual lo que le corresponde y no lo que se merece, va a ser una tarea difícil para el gobierno.

Deben detectarse los riesgos que el proceso de transición energética conlleva con unas buenas dosis de prudencia. Una transición rápida va a crear con seguridad fuertes asimetrías entre los consumidores.

En buena medida, a esto mismo se ha dedicado el estudio que sobre la materia entregaron recientemente al ministerio que gestiona las cuestiones energéticas los catorce expertos de los que ya nadie habla. Merece la pena recordar que el acuerdo en el documento ha sido elevadísimo: a favor ha habido 12 votos y los dos restantes se han abstenido. En definitiva, se trata de evitar los excesos a los que tan acostumbrados nos tenía el sector energético en el pasado.

Ahora bien, tomadas las decisiones regulatorias adecuadas en el momento idóneo, estas han de implantarse con firmeza, con decisión y sin que le tiemble la mano a quien tenga la responsabilidad. Y, sobre todo, mantenerlas en el tiempo contra viento y marea. Son de esperar presiones desde muchos frentes, ya que con seguridad no lloverá a gusto de todos.

Es decir, una ardua tarea para la que resultan recomendables las cuatro virtudes cardinales que propugnaba Platón: justicia, prudencia, fortaleza y templanza.

Decía Don Miguel de Cervantes por boca de Don Quijote, cuando Sancho Panza ayudándole a subir a Rocinante, le reclamaba el gobierno de la ínsula: “Advertid, hermano Sancho, que esta aventura y las a ésta semejantes no son aventuras de ínsulas sino de encrucijadas, en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza, o una oreja menos”.

Esperemos no terminar ni con la cabeza rota, ni con una oreja menos.

 

El agregador energético da juego y dará que hablar

Artículo de Ramón López, gerente de Grupo ASE, publicado en la revista mensual digital ‘Energía’ de El Economista (Nº 65 – 31 de mayo de 2018).

Además del precio de la luz, hay otra cuestión que sube de decibelios en el sector eléctrico español: la figura del agregador energético. Presente en normativa europea de obligada transposición. También en el Informe de la Comisión de Expertos sobre Escenarios de Transición Energética. El documento demanda su desarrollo regulatorio  afirma que “el agregador ha de ser el responsable técnico y financiero que represente a los consumidores en el mercado mayorista de electricidad y ante el Operador del Sistema eléctrico”.

Surgen numerosas voces que tratan de explicar y definir el papel del agregador eléctrico dentro del sistema, la mayoría centradas en la gestión de la demanda. También agentes del mercado que se posicionan intentando ganar terreno ante su inminente regulación.

En este artículo, publicado en la revista mensual ‘Energía’ de ‘El Economista’, nuestro gerente, Ramón López, define el agregador energético como “un agente económico independiente que, desde el conocimiento y el uso intensivo de la tecnología, estructura la demanda energética para aportar al consumidor una serie de beneficios adicionales, que serían inaccesibles desde una gestión individual”.

Una concepción más allá de la actualmente mayoritaria, centrada solo en la parte de gestión de la demanda. Se basa en la experiencia de Grupo ASE como agregador y es que, como expone Ramón López, el agregador energético da tanto juego en el lado de la demanda energética/consumidor como en el de la oferta energética/generador.

No te pierdas este clarificador artículo. Porque seguirás oyendo hablar de esta figura en alza y porque te interesa esta pieza clave para que los consumidores aprovechen las oportunidades de los mercados, derivadas de las economías de escala.

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